jueves, 26 de marzo de 2009

La Civilización Egipcia

El espacio geográfico

                Situado al noreste de África, el Egipto Antiguo ocupaba el Valle del Nilo desde la primera catarata hasta el Mediterráneo. Por el este y el oeste lo rodeaban los desiertos de Arabia y de Libia; sin el río, Egipto sería también un desierto.

                Egipto se nos muestra como una cuna brillante y creadora de una de las primeras civilizaciones históricas. El “milagro” se debe a la presencia y acción del río Nilo. Con sus inundaciones periódicas y anuales, este río transformó el país en un oasis en que la vida se desarrollaba hasta donde llegaba la acción bienhechora de sus aguas y sus aluviones. Por eso Heródoto calificó el país, como “un regalo del Nilo”, y los egipcios convirtieron al río en una divinidad.

                La crecida anual del Nilo comenzaba en junio. Llegaba a su culminación en agosto-septiembre. Entonces, las aguas comenzaban a retirarse: el río cobraba su normalidad a partir de diciembre. Pero antes había dejado dos cosas fundamentales: agua y una capa de limo fertilizador (légamo). Con ello hacía posible una rica agricultura de base cerealista, alimento principal de estas comunidades humanas instaladas en sus riberas, que lograron dar inicio a una larga y fecunda historia. 

                En el Egipto Antiguo se diferencias dos grandes unidades geográficas e históricas: El Alto Egipto -Egipto africano-, correspondiente al valle del río, en el sur del país; y el Bajo Egipto –Egipto mediterráneo-, el más vital y fértil, constituido por un amplio delta por el que el Nilo se derrama al mar, en el norte del país. 

                Con el tiempo, los agricultores del valle del Nilo consiguieron aprovechar al máximo las inundaciones periódicas del río, por medio de un ingenioso sistema de canales. Las aguas cubrían así mayores extensiones de tierra, las que se ganaban para el cultivo. En esta riqueza se basó toda la economía del antiguo Egipto e influyó de modo fundamental para que el país desarrollara una brillante y original civilización.

Una larga historia de miles de años

El pueblo egipcio, de raíz mediterránea, se encontraba instalado en el valle del Nilo desde el año 10.000 a.c., formando pequeños núcleos independientes de agricultores denominados nomos. Hacia el año 3100 a.c., el país alcanzó una primera unidad política, cuando el legendario rey Menes reunió bajo su poder los reinos del Alto y Bajo Egipto.

                 A partir de esta fecha, los reyes, llamados faraones, consolidan la unidad del país. Están agrupados en dinastías. La historia de los faraones se estructura en veintiséis dinastías, que dan lugar a varios períodos importantes dentro de historia del pueblo egipcio.

·     Imperio Antiguo (2780-2200 a.c.)

           Comprende hasta la dinastía VI. Durante este período, la unidad se consolida, mientras se desarrolla la agricultura del país. La capital, que en un principio residió en Tinis, es trasladada por el faraón Zoser a Menfis, en el Bajo Egipto. La prosperidad del país se tradujo en las grandes construcciones funerarias del propio Zoser y, sobre todo, de los faraones de la IV dinastía –Keops, Kefrén y Micerino- que ordenan levantar las impresionantes pirámides de Gizéh. Hacia el año 2000 a.c., la autoridad del faraón se debilita, la unidad se rompe y aparecen dinastías locales, entre las que sobresalen los príncipes de Tebas.

Imperio Medio (2000-1800 a.c.)

           Está constituido por las dinastías XI a la XIII. El país es nuevamente unificado por los príncipes tebanos, con predominio del Alto Egipto. El máximo auge corresponde a los días de la XII dinastía. Sus faraones realizan victoriosas campañas en Nubia y Siria y mejoran la situación del pueblo.

            Durante la dinastía XIV se produce la invasión de los hicsos (siglo XVIII) que acaba con el Imperio.

Imperio Nuevo (1600-1100 a.c.)

Desde Tebas se dirige otra vez la reconstrucción. El príncipe tebano Amasis expulsa a los hicsos. Se inicia la dinastía XVIII y el Imperio Nuevo, que dura hasta el año 1100 a.c. Es la época más floreciente de Egipto. Figuras fundamentales del nuevo período son: Tutmosis III, que realizó victoriosas campañas sobre Siria; Ramsés II, de la XIX dinastía , que hubo de enfrentarse contra los Hititas, y el faraón Amenofis IV, que llevó a cabo un importante cambio religioso en torno al culto a Atón, de claro sentido monoteísta. 

            El año 1000 a.c. Egipto nuevamente se debilitó, se rompió su unidad. Primero pasó a manos de los asirios, hacia el año 661 a.c. Más tarde, en 525 a.c., el rey persa Cambises, lo incorporó a su Imperio. Tras las grandes conquistas de Alejandro Magno, se convirtió en un reino helenístico. Su última representante es la reina Cleopatra, derrotada por Octavio en Actium (31 a.c.), con lo que Egipto pasó a manos de Roma.

La organización política y social

·  El faraón

 El Estado egipcio se fundamentó sobre la autoridad absoluta y divina del faraón. Se le consideraba como la encarnación

del dios Ra en la tierra. De él emana todo en Egipto; su poder sin límites alcanza todos los campos: político, religioso,

 militar y social. Sus deseos son órdenes inexorables. Es dueño de todo. A él se atribuye la prosperidad del país.

·  El visir

       Los deberes de este funcionario eran abrumadores, ya que tenía que cumplir al menos treinta funciones esenciales:

presidía el Tribunal Supremo de Justicia; dirigía la recaudación de impuestos, supervisaba el tráfico de mercancías por el

Nilo, regulaba los tributos que debían pagar los Estados vasallos, etc. Tutmosis III lo definió como “cargo sobre el que

pesa todo el país”. 

       El cargo de Visir nunca fue hereditario, aunque, durante algunos períodos fue desempeñado por miembros de un

misma familia. Su elección pertenecía exclusivamente al faraón. En muchas ocasiones, accedieron a él personas de la más

humilde condición.

·  Escribas y funcionarios

Egipto desarrolló una perfecta burocracia. Una de carácter civil, con una cantidad de funcionarios que dependían del Visir y cuyas atribuciones delegadas  llegaban hasta dirimir pleitos entre familias; otra de tipo religioso, encargada de atender los servicios de los templos y, finalmente, una burocracia militar. Junto a los funcionarios, surgió una clase de personas, los escsribas, que conocían la escritura y cuya utilidad era indispensable para transmitir exactamente los mandatos del poder central y para llevar el registro de impuestos, de los linderos de las fincas que anualmente eran borrados por las inundaciones y los censos de personas y animales. Los escribas eran, en general, hombres ilustrados cuya cultura estaba muy por encima de la de los mismos gobernantes que los mandaban. Su labor era difícil, puesto que, antes de la invención del dinero, los impuestos se pagaban en especies o trabajo. Existían escribas agrimensores, censores, aduaneros, aunque la mayoría de ellos estaban ocupados en la Corte y en los templos. Hubo verdaderas escuelas de escribas, en que la disciplina era muy severa.

Los sacerdotes, la nobleza y el pueblo

La estructura funcionaria de carácter político, ya señalada, configuró paulatinamente grupos sociales con diferencias bien marcadas. Una poderosa casta sacerdotal y la nobleza, constituida esta última por los gobernadores , los parientes del faraón y los altos jefes militares , formaban una clase cerrada y privilegiada, a la que raras veces accedían nuevos miembros.

Frente  a estos dos  grupos sociales privilegiados, se encontraba el pueblo formado por artesanos, comerciantes, campesinos y esclavos. 

Hubo miles de artesanos; algunos, verdaderos artistas, esculpieron monumentos inmortales. Trabajaban a sueldo para las  familias nobles o para el propio faraón. Los campesinos, a pesar de su importancia para la economía del país, debían entregar casi todas las cosechas, reservándose sólo una parte pequeña por concepto de salario. 

En Egipto hubo cantidades de esclavos que trabajaban en las minas de Nubia o del Sinaí. Según los documentos, Ramsés III donó a los templos 130.000 esclavos.

La economía

La base económica de Egipto fue la agricultura, que dependía estrechamente del Nilo. Para lograr que los efectos de la inundación fueran favorables, se la debió encauzar y dirigir. Para ello, se llevó a cabo una importante labor de “obras públicas” hidráulicas. Se levantaron diques, se construyeron canales y acequias. En el sistema de cultivo, se alternó el cereal con las leguminosas; se llegó a recoger dos cosechas anuales. El arado tirado por bueyes, la hoz y el trillo fueron útiles normales  en la labor del campesino.

                El egipcio de veía obligado a entregar la mayor parte de su cosecha como tributo al faraón. Muchos trabajaban tierras  que no eran suyas, sino de los templos , del faraón o de los altos dignatarios.

                En las ciudades existían talleres de cerámica, de tejidos y de papiro. En los intercambios entre las distintas zonas del país, el Nilo era el camino más cómodo y seguro.

La religión egipcia

·  Dioses

           El pueblo egipcio fue enormemente religioso, Heródoto dice que Egipto era el país más religioso de todos los que conoció. Todo lo divinizaron, desde el faraón al Nilo. Por lo tanto, una primera nota característica de la religión egipcia es su marcado politeísmo. Pueblo de campesinos, adoró fundamentalmente las fuerzas de la Naturaleza. En primer lugar, al Sol, del que dependía la prosperidad de sus cultivos. Lo adoraron con distintos nombres y atributos; fue una autentica divinidad nacional. Bajo la advocación de Horus (el sol naciente, hijo de Osiris), se le adoró en las primeras dinastías . Ra, fue , sin duda, el dios más importante de Egipto: el disco solar en su plenitud. También se conoce al sol con el nombre de Amón, divinidad  principal de Tebas; luego se le llamó Amón-Ra . Con la revolución religiosa de Amenofis IV, adquiere el nombre de Atón, dios universal y único. Osiris , el popular dios de los muertos , representó, por su parte, al Sol poniente, el que muere todos los días.

               Otros dioses importantes fueron Thot, el de cabezas de ibis, señor de Hermópolis; Anubis, el chacal; Amón, el dios carnero de Tebas; la vaca Hathor; el buey Apis, y muchos otros más. Se les representa con figura humana, pero con cabeza de animal, lo que recuerda el origen totémico que tuvieron.

               Entre los mitos y relatos sagrados, sobresalen por su importancia el de Osiris.

               Osiris representa la fertilidad y, con su esposa Isis (la luna) y Horus, el hijo de ambos, constituye la triada más popular de todas las que los egipcios crearon con sus dioses, en una tendencia a la síntesis. Osiris es asesinado por su hermano Seth (el desierto), quien, cortando su cadáver en pedazos, los distribuyó por Egipto (alusión a los nomos). Isis lo reconstruyó llorando (sus lágrimas son las estrellas) y formó con él la primera momia (alusión también a la unificación del país por Menes). Así, Osiris resucita  y es el dios de los muertos.

La vida de ultratumba

Creían que, con la muerte, el alma se separaba del cuerpo y debía acudir a la mansión de Osiris, a la que llegaba tras superar muchos peligros. (Por eso, en las tumbas se guarda el Libro de los Muertos, ayuda valiosa en ese viaje). Se presenta allí ante un tribunal presidido por Osiris, al que asisten hasta cuarenta y dos divinidades más, cada una especializada en el juicio de una falta concreta. El alma es pesada en una balanza, la que dictamina su destino. Tras el juicio, el alma se unirá al cuerpo para vivir eternamente. Para que esa unión se efectúe, es necesario que el cuerpo se encuentre bien conservado. También es posible la unión del alma con una estatua que represente al cuerpo del difunto. Esta creencia llevó a la práctica el embalsamamiento y la momificación de cadáveres y a importantes creaciones en el campo artístico.

               En las tumbas se guardaban los más variados objetos; se decoraban con pinturas de escenas de la vida diaria, por las necesidades concretas que el muerto tendría en la vida eterna .Estas ideas de  salvación se aplicaron inicialmente sólo al faraón, y luego se fueron ampliando al resto de los egipcios.

Las letras, la ciencia y el arte

·   La escritura egipcia

Los egipcios fueron uno de los pueblos más antiguos que inventaron un sistema de escritura . A ello se debe que sean una de las primeras civilizaciones históricas propiamente tales, ya que su historia ha podido conocerse por medio de documentos escritos.

Usaron tres tipos de escritura diferentes. La más importante y monumental es la llamada jeroglífica. De ella derivan las otras dos: la hierática y la demótica o popular .

              La escritura jeroglífica es pictográfica; es decir, se basa en dibujos que representan a objetos, a algunas de sus propiedades, o a ideas. De ahí  proviene la enorme dificultad existente para lograr su interpretación.

Champollion, orientalista y arqueólogo francés, logró descifrarla a comienzos del siglo XIX, usando las inscripciones contenidas en la Piedra de Rosetta, llevada a París por Napoleón tras su campaña de 1798 en Egipto. Con ello fue posible interpretar las numerosas fuentes escritas que restan del Egipto faraónico, en los muros de sus tumbas y templos, o contenidas en rollos de papiro. Por eso, se considera a  Champollion como padre de la “Egiptología” (estudio de Egipto) .

Los libros reflejan una forma de pensar

Los textos más antiguos que se conservan, demuestran que en el año 2600 a.C existía ya una especie de reflexión filosófico-práctica. La imagen egipcia primitiva es la de un mundo ordenado por el Estado y sin posibilidad de existir sin un cuerpo de funcionarios. En el escrito Doctrina de Pahhtep, un visir instruye a su hijo acerca de cómo debe comportarse un funcionario perfecto.

· El libro de los muertos

Es, quizás, el más decisivo para conocer la mentalidad egipcia. Nos muestra los valores morales establecidos hacia el año 1500 a C. : el muerto asegura no haber faltado nunca a las prohibiciones de matar, hacer daño, maltratar el ganado, pecar en el templo o en el cementerio, blasfemar, quitar los panes al muerto. Así se enumera una larga serie de mandamientos negativos.

                 Existen himnos sagrados dedicados al Sol,  al Nilo, al faraón. Además, relatos de las campañas victoriosas de sus faraones, tal como el dedicado s Ramsés II. Hay testimonios de novelas y cuentos, como la Novela de Sinuhé , la Historia del náufrago, o relatos de contenido social, como la Sátira de los oficios .

El desarrollo de la ciencia

Los egipcios  destacaron en el campo de varias ciencias. Sus conocimientos de Astronomía se evidencian en la creación de un calendario muy perfecto de 365 días, con 12 meses de 30 días cada uno y cinco días sobrantes al final. En Matemáticas llegaron a importantes niveles. La construcción de obras hidráulicas para el aprovechamiento de las aguas del Nilo, las mediciones agrícolas, la precisión de las grandes construcciones de su arte funerario, así lo atestiguan. Llegaron a conocer con gran exactitud el valor de π, idearon una ingeniosa tabla de multiplicar; desarrollaron la agrimensura y la trigonometría, aunque desconocían el cero. Las prácticas de embalsamamiento y momificación les hacen progresar en Medicina y Química Prosperaron en los conocimientos anatómicos, fueron frecuentes las operaciones quirúrgicas. El llamado  Papiro quirúrgico de Seth describe hasta cuarenta y ocho casos  de lesiones. Fueron, además, capaces de elaborar productos  curativos que actuaban eficazmente sobre los órganos concretos.

Unas tablillas de barro encontradas en Tell el Amarna, dan cuenta de que los médicos egipcios se desplazaban a Siria y Mesopotamia.

· El  arte egipcio

El arte de un pueblo es la afirmación de sus creencias. El arte egipcio es rico y variado; aparece tanto en los grandes  templos y pirámides como en delicados adornos y amuletos. Las tumbas fueron  precisamente los lugares donde arquitectos y escultores lograron sus más grandiosas realizaciones. Al principio se enterraba en túmulos, pero, con las primeras dinastías, se empezaron a construir mastabas, tumbas con forma de tronco de pirámides colocadas cerca de las viviendas. Ellas ofrecían mayor resistencia al fuerte viento del desierto. Con el tiempo algunas mastabas llegaron a tener hasta treinta cámaras funerarias.

                A las mastabas sucedieron las pirámides de escalones, edificios resultantes de superponer varias mastabas. Las pirámides son el ya el último y más perfeccionado grado de los grandes monumentos funerarios. Su construcción se extendió a lo largo de unos cuatrocientos años. Cada faraón construía su morada para después de la muerte; las dimensiones de las pirámides variaban según  la duración de su reinado.

                En el Imperio Medio, cuando los faraones eran glorificados como dioses, las tumbas se construyeron en forma de templos a los muertos; suelen estar al lado de templos a los dioses.

                 El conjunto de templos de Karnak y Luxor fue la más alta manifestación  de una arquitectura grandiosa basada en la columna redonda y el arquitrabe. Numerosas estatuas adornan, tanto los pasillos de acceso como el interior.

                El material de construcción de los templos era siempre la piedra, considerada como material noble, mientras que el adobe se usaba habitualmente para la construcción de viviendas.

                La pintura egipcia conoció muchos colores obtenidos del hierro, la malaquita, el yeso, el carbón , etc. Cuando se quería decorar un edificio, se recubría la piedra con yeso y sobre él se practicaba la pintura, que después se bañaba en una solución de cera para su conservación. 


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